Uno de los más claros consensos entre los países ricos y más pobres es que el desarrollo de su pueblo está directamente vinculado a su nivel de calidad de la educación. El IDH, Índice de Desarrollo Humano, que es medido por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) corresponde a la suma de tres factores básicos: ingresos, salud y educación. Bajo nuestro punto de vista, por sí solo, el tercer factor implica automáticamente la mejora de los otros dos primeros.
El mundo demuestra una prueba empírica, en la cual la gente de los países con mejores niveles de educación es más saludable y próspera. Sin embargo, las inversiones privadas y gubernamentales presentan resultados solamente en el medio y largo plazo. Las sociedades del mundo deben ocuparse del tema, de modo que reciba siempre la atención necesaria. Como expertos en esta prioridad, deseamos contribuir en el mundo, con el desarrollo sostenible de las naciones a través de proyectos educativos eficaces y permanentes. Visto desde este punto de vista, hemos decidido para el desarrollo y el establecimiento del WEF, El Fondo Mundial para la Educación, y de la IES, la Sociedad Internacional para la Educación.
¡El desarrollo de los países depende directamente de la educación de su gente!